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jueves, marzo 27, 2008

LOS PARÉNTESIS DE TUS CARICIAS

Como un papel secante absorbía cada gesto tuyo, cada mirada, cada beso, me encantaba sentirme aprisionada entre tus brazos, mientras me susurrabas: "no te muevas, quédate quieta". Así, me iba convirtiendo en un hada bajo tu cuerpo, mientras jugabas con la marea y misteriosamente me iba enamorando sin darme cuenta.
Tu cuerpo interpretaba mis deseos, mis sueños, mis ilusiones. Tu cuerpo llegaba hasta donde los sentimientos más profundos demoran en llegar. Tu movimiento depositó en mi la forma y la idea brillante de la armonía, del tiempo, de los paréntesis.

Incluso aprendí al final de todo , cuando ya era tarde, que por ti, podía alargar los paréntesis de tus caricias, dejándo a un lado el ansia, el apremio de rozarte de nuevo. Pero el hada en la que me convertías quedó cegada por tanta luz y en el intento de salir a buscarte, tropezó, cayendo en una piscina de sangre.........

Parecía que no podría salir, pero en unos segundos el hada reaccionó y estaba fuera, el hermoso vestido de gasa blanca se había transformado en una tela horripilante, siniestra, parte del líquido que inundaba la piscina estaba ahora en el vestido que se había tornado rojo intenso. La humedad y el peso que ahora arrastraba impedían volar al hada, por lo que no se atrevía a saltar, además cada vez que sus manos rozaban el tejido se llenaban de sangre, lo que le horrorizaba, y esto a su vez hacía que se llevara las manos a la cara, manchándose así contínuamente el rostro, quedando hundida en la más angustiosa desesperación. Pensó que lo mejor era salir corriendo en busca del hombre que le dotaba de alas, el que le hacía sentirse un hada, el que le susurraba:"ssssss, no te muevas, quédate quieta" para deshacerse de aquel sombrío vestido que en su día había sido tan bello. Y lo encontró, al verle sintió como si su vestido fuese blanco de nuevo, no podía creerlo, de pronto vió en él una belleza que hasta ahora no había visto, así que el hada fascinada, loca de felicidad, decidió llenarle en alabanzas y halagos. Pero el hombre había cambiado, pues cuentan que ella cada vez que emprendía el vuelo se llevaba con ella casi toda su energía y su cordura dejándo al hombre sumido en una inestabilidad que no deseaba. Por lo que él le hizo callar: "ssssssss". Era igual que cuando se posaba encima de ella "ssssssss" pero no hubo un quédate quieta, no te muevas.

El hada pensó que sería otro paréntesis, pero no, algo sucedía porque en realidad seguía empapada y sin poder volar...... Y él parecía ausente.

Estaba desesperada, muerta de miedo, pues parecía que cada vez hubiese más y más sangre, no se secaba, y pensaba que él no se acercaba por este mismo motivo, pasaron los días y ella intentaba deshacerse de ese horrible vestido, para que él la mirase como antes, cuando brillaba, cuando incluso podía llegar a volar, hasta que exhausta se tumbó y comenzó a llorar, o eso creía, no podía llorar tampoco, porque sus ojos se los había quedado él y la sangre que había manchado su vestido era la suya propia.

Y ahora espero el día en el que mis ojos sanen, para poder ver, para poder volver a ser hada, para sentir el paréntesis de las caricias.

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